Los fines de semana tan esperados empiezan tener otro color, son los momentos del gran reto. Son los momentos cuando la gente pasa con su pareja y los momentos cuando tienes más tiempo para pensar. Entonces la mente no deja de dar vueltas y te sientes subida en una montaña rusa, pero a todo esto con los ojos cerrados que no sabes en que momento va a subir o va a bajar. Es suficiente una palabra o gesto y ya estas con los ojos llorosos, tienes las emociones a flor de piel. Te tienes que reinventar, buscando tu refugio. Y allí están tus amigas que te arropan y te dan esa energía que tanto necesitas y te recuerdan que peores cosas has pasado y que el tiempo cura todo. Y aceptan tus silencios, tus cambios bruscos de humor y tu sensibilidad extrema. Allí está mi mama que me escucha horas hablar y llorar. Y allí están mis clases de yoga, mi montaña, mis sitios donde busco la paz y callar la mente que no deja de gritar y repetir lo mismo, intentando volverme loca. Y como dice mi profe de yoga, trata tu mente como una amiga pesada que te repite una y otra vez lo mismo y tú con mucho cariño le dices: "¡ahora no cariño, eso ya me lo has dicho!"
Y no dejas de preguntarte si echas de menos la persona o esos castillos de arena que te habías montado, y ahora ves pisados y destruidos cubiertos de agua. Y intentas no saber nada de el, pero sin querer de vez en cuando viene información que no necesitas en este instante, que hace que la sangre empieza a hervir dentro de ti y subir de prisa a tu cabeza. Pero vuelves otra vez a tu refugio y te buscas...
Y no dejas de preguntarte si echas de menos la persona o esos castillos de arena que te habías montado, y ahora ves pisados y destruidos cubiertos de agua. Y intentas no saber nada de el, pero sin querer de vez en cuando viene información que no necesitas en este instante, que hace que la sangre empieza a hervir dentro de ti y subir de prisa a tu cabeza. Pero vuelves otra vez a tu refugio y te buscas...
Y te das cuenta que todo depende de ti, que dentro de tus manos es decidir como lo vas a vivir y que lecciones vas a sacar de esta experiencia.
Así que hoy un domingo de reto, me desperté con la idea que va a ser un día Naranja! ¿que es un día naranja me preguntarás? Pues es un día en cual empiezas con tu zumo recién exprimido de naranja y luego pones a hervir calabaza con zanahoria para hacerte una sopa bien rica con un toque de pimienta y jengibre. Y cuando toda tu casita empieza a oler a dulce calabaza y ves esos colores anaranjados que tanto te llenan de energía decides jugar con tu creatividad y reinventarte, reencontrarte ...
¿y tú quieres tener un día naranja?
¡Gracias amigas por estar a mi lado!


