viernes, 24 de octubre de 2008

Cuento de la Paz perfecta

No entiendo lo que pasa con nosotros, en mi relación hay algo, un punto negro que no sabemos como manejar ... Cambiamos estados de ánimos con la velocidad de la luz. Es como una montaña rusa, cuando estamos bien ... estamos genial, y cuando estamos mal ... estamos fatal. No tenemos punto entremedio, no hay balance, no sabemos conseguirlo.


Ayer estaba muy feliz arrodeada de mis amigas, dándonos una a otra amor, cariño, apoyo que necesitábamos y resulta que justo cuando me siento genial y muy alegre viene la discusión ...
Una de esas que odio, que no soporto y que no sé como manejar. Parece como celos de su parte, como que si el me nota feliz, tranquila y va por mi energía ... Eso me recuerda de uno de mis libros favoritos: Las nueve revelaciones. Me imagino nuestras energías luchando una con otra para el poder. En un instante de sentirme feliz y alegre paso a estado de tristeza y algo vacía.

Ya sé que no es casualidad que nos hemos encontrado y tenemos que aprender las lecciones que nos tocan juntos. Pero estas discusiones me agotan, me chupan toda la energía. Busco otra manera de comunicación entre nosotros, debe de haber alguna, no?

Nos parecemos tanto, somos dos espejos y me veo reflejada en el y rechazo las cosas que no me gustan en mi. No me apetece estar así, no me apetece que esto gasta mi energía y quita mi alegría de vivir, no lo quiero así.

Y si me preguntas la causa de nuestra discusión, pues no sé que decirte. NO LO SE.

Empezó con una cosa que se le había olvidado a el y no pudo reconocerlo y su cabreo lo pago conmigo. Y después varias circunstancias que chocaban con sus expectativas. Yo había dicho cosas que no le gustaban escuchar, hacía planes que no coincidían con lo suyos. La verdad es que no sé que fue aquello que hizo explotar el volcán. Un comentario que pensé que es gracioso o que ...

Si busco dentro de la situación fríamente ...

El esta agotado de trabajo, unos días casi no tenemos contacto, algo en el trabajo se le atraviesa y el se cabrea. Decide despejar se y hacerme sorpresa de venir a cenar conmigo y que nos reconciliamos después del nuestro cabreo telefónico. Pero resulta que en el momento que el aparece de sorpresa me llama mi amiga de Chicago (esta que me hizo tan feliz y con cual llevaba 3 o 4 meses sin hablar). A pesar que le comentó a mi amiga que hablaremos otro día tranquilamente charlamos 10-15 minutos, lo normal en esta situación, no?

Pero aquí viene la sorpresa después de colgar con ella, me encuentro con su cara fría y esta expresión que conozco bien.

Y viene la tormenta ...

Había cenado solo en los 10 minutos mientras yo hablaba por teléfono y me dice que si querría cenar solo se quedaría en su casa. Así que allí empieza la lucha de nuestras energías, la mía que es muy alta en este momento y la suya que es muy baja en este instante. El me pide la mía, pero en una manera muy agresiva, provocando me, atacando me y yo me pongo a la defensiva. ¡Odio estos momentos!

Por que no podemos hablar tranquilamente, por que no puede ser desde la armonía, nuestras energías fluyendo una hacía la otra, aumentándose mutuamente.

A todo esto cuando intento hablar, no hay forma, NO NOS ESCUCHAMOS. Parece que cada uno quiere soltar lo que tiene y ya esta, sin más.

Y cuando me acerco y quiero poner fin a todo esto que no nos lleva a ningún sitio, le abrazo y el pido que se queda a dormir. Pues resulta que el tiene que trabajar ...

Así que tenía sus 15 minutos libres cuales querría aprovechar cenando conmigo y no salio como lo esperaba.

Y allí estamos en la puerta mirándonos con esas expresiones bien conocidas sin saber que hacer, sin saber que decir ...

Y ya es un nuevo día, y a pesar que me acabó de tomar el té de mango from Chicago, (que por cierto es una pasada), y me he puesto mi nuevo jersey verde conjuntado con mis ojos ... pues me siento vacía.

Y me preguntó ...

¿Será que no le gusta verme feliz?

¿Será que no soporta cuando me ve independiente y segura en mi misma?

Le veo cariñoso cuando lloro en su hombro, cuando estoy enferma.

¿Será por que cree que son los únicos momentos que le necesito, cuando parece que dependo de el?

Dice que son desconfiada y agresiva, cabreada con el mundo. Pero yo no lo vivo así. Desconfiada, si, a lo mejor, me cuesta, pero lo intento y estoy segura que hago lo mejor que puedo. ¿Pero cabreada y agresiva?

Sin querer me vienen esos recuerdos de mi infancia, cuando papa entraba en casa y solo ver mi madre en la cocina se relajaba, como que le daba miedo de algo ...

Pero yo quiero que el este siempre conmigo en lo BUENO y en lo MALO, ¿no era así?

¿Por que no sabemos como acercarnos? ¿Cuando aprenderé?

... ya sé PACIENCIA ... todo llega ... ya lo sé, pero ...

Y eso es el gran RETO, a pesar de la tormenta conseguir el equilibrio y la PAZ. De hecho justo en la tormenta hay que conseguir eso ...

Como nuestra ultima meditación en clase de yoga. Intentando relajarnos mientras en la otra sala cantaban y gritaban con toda su fuerza. Allí está el reto.

Hoy me apetece acabar con un cuento que ahora me vino en la mente, es cuento que me gusta mucho, que me regalo una persona muy querida y lo quiero compartir contigo:
"Había una vez una Reina que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.
Muchos artistas lo intentaron...
La reina observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a ella realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico. Pero cuando la Reina observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio de del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido... la paz perfecta.


Cuál crees que fue la pintura ganadora?

La Reina escogió la segunda. ¿Sabes porqué?

“Porque," explicaba la Reina, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz."

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